El domingo a las 20,30 h en "Enlace Turístico" por Canal Metro, Manuel Sierra entrevistó a Gustavo Fernández Capiet, presidente del NeuquenTur, acerca del rol que el actual gobierno provincial le da al turismo y cómo se preparan para un Neuquén post Vaca Muerta. ¿Cómo puede Neuquén aprovechar los recursos de Vaca Muerta para construir una economía sostenible a largo plazo? ¿Qué inversiones necesita el turismo para acompañar el crecimiento de la infraestructura provincial? ¿Qué debería estar concretado en Neuquén antes de 2050 para considerar que esta planificación fue exitosa?
Este es el resumen de la entrevista:
La provincia proyecta su desarrollo turístico con una mirada hacia 2050, apostando a diversificar su economía, fortalecer las regiones del interior y generar oportunidades para que sus habitantes puedan permanecer en sus lugares de origen.
Neuquén atraviesa una transformación que excede ampliamente el impacto de Vaca Muerta. El crecimiento de la actividad hidrocarburífera generó empleo y recursos, pero también puso en evidencia fuertes desafíos en infraestructura, vivienda, salud, educación y conectividad. Frente a ese escenario, la provincia busca aprovechar los ingresos actuales para construir las bases de su economía futura, con el turismo como uno de sus principales pilares.
Vaca Muerta y los desafíos del crecimiento
El desarrollo de Vaca Muerta provocó un crecimiento demográfico de gran magnitud. Fernández Capiet señaló que la región creció a un ritmo muy superior al promedio nacional y que ese fenómeno generó una presión significativa sobre los servicios públicos.
El caso de Añelo resulta especialmente ilustrativo: la localidad cuenta con entre 8.000 y 9.000 habitantes estables, pero diariamente ingresan a la zona entre 48.000 y 50.000 personas para trabajar. Ese movimiento impacta directamente sobre las rutas, las estaciones de servicio, la gastronomía y el resto de los servicios.
Por eso, las advertencias que en algún momento fueron interpretadas como un pedido de “no venir más” apuntaban, según el dirigente, a evitar que personas llegaran a la región sin contar con trabajo y vivienda asegurados, generando posteriormente nuevas demandas sociales.
La provincia también enfrenta una fuerte necesidad de infraestructura. Neuquén requiere alrededor de 160 nuevas aulas por año como consecuencia del crecimiento poblacional, mientras que las rutas soportan un intenso tránsito vinculado con la actividad hidrocarburífera.
Convertir los recursos actuales en infraestructura para el futuro
La estrategia provincial consiste en utilizar los recursos generados por Vaca Muerta para financiar infraestructura y no solamente gastos corrientes. En ese esquema aparecen nuevas escuelas, hospitales, rutas y pasos internacionales, además de inversiones destinadas a fortalecer las condiciones necesarias para el desarrollo turístico.
“Tenemos que monetizar el subsuelo”, sostuvo Fernández Capié al describir la mirada del gobierno provincial, que busca aprovechar el período de explotación hidrocarburífera para generar activos que permanezcan cuando la demanda mundial de estos recursos disminuya.
En esa planificación, el turismo aparece vinculado directamente con las nuevas rutas y la infraestructura. Cada mejora en conectividad implica también prever alojamiento, gastronomía, combustible, servicios, áreas de descanso y accesos a los atractivos turísticos.
Turismo para arraigar a la población
Uno de los principales objetivos es evitar que el desarrollo económico quede concentrado en las grandes ciudades. Para NeuquénTur, el turismo puede convertirse en una herramienta de arraigo y generar oportunidades laborales en pequeñas localidades.
La provincia está organizada turísticamente en siete regiones. Entre ellas se encuentran Lagos del Sur, tradicionalmente la zona de mayor desarrollo turístico; la región de la Confluencia, donde se encuentra Neuquén capital; y el Alto Neuquén, en el norte provincial, identificado como uno de los grandes territorios con potencial de crecimiento.
“El turismo, además, tomamos una provincia con muchos desequilibrios y estamos trabajando en equilibrarlo”, explicó Fernández Capiet. El objetivo es ampliar la distribución territorial de los visitantes sin quitarle protagonismo a los destinos consolidados del sur.
El potencial turístico del norte neuquino
El Alto Neuquén concentra algunos de los recursos que la provincia busca poner en valor: el Domuyo, considerado el techo de la Patagonia; observación de cóndores; fósiles; termas; producción vitivinícola; gastronomía y productos regionales.
La estrategia también contempla capacitar a los habitantes locales para desarrollar servicios turísticos. Guías de pesca, rafting y cabalgatas forman parte de una oferta que busca crecer acompañada por inversiones en infraestructura y mejoras en las rutas.
El objetivo no es solamente atraer visitantes, sino integrar la producción local a la cadena de valor turística. El ejemplo de la miel resulta significativo: Fernández Capiet plantea que productos elaborados en localidades como Aluminé, Huinganco o El Cholar deben encontrar canales específicos de comercialización vinculados con el turismo.
De esta manera, una familia que produce en el interior puede encontrar en la actividad turística una fuente de ingresos que le permita continuar viviendo y produciendo en su lugar de origen.
La economía del “post Vaca Muerta”
La planificación neuquina apunta a diversificar la matriz productiva. Fernández Capié sintetizó el horizonte provincial en cuatro grandes ejes: “turismo, producción, energías limpias y nuevas tecnologías”.
En paralelo al desarrollo turístico, la provincia trabaja en la ampliación de la producción mediante proyectos de irrigación que permitirían reutilizar agua vinculada con la actividad hidrocarburífera. También impulsa un polo tecnológico en Neuquén capital y analiza las condiciones para atraer inversiones vinculadas con centros de datos.
La intención es que los recursos que hoy genera Vaca Muerta funcionen como una plataforma para construir una economía diversificada y preparada para el escenario posterior a los hidrocarburos.
Una planificación con horizonte 2050
Neuquén también busca diferenciarse por una planificación de largo plazo. El tradicional COPADE, organismo provincial de planificación, trabaja actualmente con una mirada puesta en 2050, incorporando nuevas actividades que ganaron peso respecto de planes anteriores.
Entre ellas aparece el turismo de reuniones tendrá una importancia mucho mayor en el Neuquén 2050 que la que tenía cuando se diseñó el plan Neuquén 2030.
Para el presidente de NeuquénTur, el desafío trasciende a una gestión de gobierno. “Tenemos la última oportunidad de dejar preparada la provincia para lo que viene”, afirmó, al plantear la necesidad de utilizar el presente para construir las condiciones económicas, sociales y productivas del futuro.
En ese proyecto, el turismo ocupa un lugar estratégico: no solo como generador de visitantes y empleo, sino como una herramienta para distribuir oportunidades, fortalecer las economías regionales y lograr que más neuquinos puedan “echar raíces” en sus lugares de origen.